La era de la automatización: ¿trabajos en riesgo?
Los recientes despidos masivos en corporaciones gigantes como Microsoft, IBM y Meta han destapado una realidad que ya no puede pasarse por alto: la irrupción de la inteligencia artificial (IA) y la automatización está transformando el mercado laboral de manera irreversible. Este fenómeno no es solo una serie de ajustes tácticos; es una tendencia que refleja un cambio estructural en la forma en que las empresas buscan maximizar la eficiencia y reducir costos operativos.
Cuando Microsoft decidió reducir su plantilla en 6 000 empleados, principalmente en áreas de gestión, se marcó el comienzo de una seguidilla de recortes que envió ondas de choque a través de la economía global. A esto se sumaron IBM con 9 000 despidos y Dell recortando 12 500 puestos, sugiriendo una direccionalidad más que casual en el movimiento hacia la IA.
El ciclo de contratar y despedir
Un ejemplo paradigmático es el de Salesforce. Al mismo tiempo que la compañía anunció la eliminación de 1 000 puestos, abrió 2 000 vacantes dirigidas exclusivamente a especialistas en IA. Este movimiento pone de manifiesto la paradoja del mercado laboral actual: mientras algunos roles desaparecen, otros, más especializados, surgen con celeridad.
El informe “Future of Jobs 2025” del Foro Económico Mundial ofrece una perspectiva contundente sobre esta transición. Se anticipa que, para 2030, aunque se perderán cerca de 92 millones de empleos, se crearán 170 millones de nuevos puestos, resultando en un significativo cambio estructural del 22% en el mercado laboral global.
El destino de los trabajadores tradicionales
El impacto de la IA no parece confinarse a áreas técnicas. Profesiones como contadores y operadores logísticos, junto a mandos intermedios, ven cómo sus funciones son absorbidas por algoritmos y sistemas de automatización. El informe del Foro Económico Mundial advierte que la mayoría de los empleados requerirá algún tipo de recapacitación para mantenerse relevantes en sus campos laborales.
Lamentablemente, quienes quedan fuera de este ciclo de reciclaje se ven obligados a migrar hacia la economía informal, donde la flexibilidad suele venir acompañada de inestabilidad y precariedad laboral.
Repensar la educación superior
Esta transformación laboral lanza un desafío particular a los recién graduados universitarios. El mercado actual demanda un conjunto de habilidades híbridas que combinan conocimientos técnicos con competencias socioemocionales como la adaptabilidad. Frente a esto, la oferta académica tradicional parece estar quedándose rezagada.
El modelo de formación dual, que combina educación teórica y práctica corporativa, podría ser una solución para cerrar la brecha que existe entre la formación académica y la demanda del mercado. Sin embargo, una verdadera alineación entre universidades y empresas sigue siendo crítica.
El rol de las políticas públicas
Desde el punto de vista gubernamental, se hace imprescindible fomentar la educación continua a través de incentivos fiscales, subvenciones y redes de protección social. Si no se toma medidas adecuadas, la adopción de la IA podría exacerbar las ya existentes desigualdades sociales.
El desafío no termina en la implantación de la tecnología. Eduardo Laens, educador y CEO de Varegos, resalta la importancia de desarrollar programas de upskilling que sean personalizados, así como establecer rutas de carrera alternativas que puedan convertir esta disrupción en una ventaja sostenida.
En esta encrucijada, cómo acompañamos a los afectados por la desaparición de empleos tradicionales sin sacrificar la innovación es una pregunta abierta. La respuesta determinará si el avance tecnológico será un motor de progreso equitativo o una fuente de nuevas divisiones socioeconómicas.

















