Crisis en la Industria Siderúrgica: Medidas Drásticas en Techint
En un intento por ajustarse a la difícil situación económica que atraviesa la Argentina, el Grupo Techint ha anunciado un plan de suspensiones rotativas y recortes salariales en su planta General Savio de Ramallo. La decisión, influida por una significativa caída en la producción de acero, busca enfrentar los efectos de una recesión económica y la amenaza creciente de los planchones de acero importados desde China.
Impacto directo a los trabajadores
La realidad de la planta ha cambiado drásticamente. Inicialmente, las suspensiones afectarán a 40 trabajadores, con la posibilidad de extenderse a más de 100 en el mes de abril, como confirmó Fabián Gigli, secretario de prensa de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), seccional San Nicolás. “Se está cobrando solo el 75% del salario en los días de suspensión, y probablemente la cifra de afectados aumente”, explicó Gigli. Esto se debe a que los niveles de producción han disminuido drásticamente, con una caída del 23% en comparación con el año pasado, representando 513 mil toneladas menos despachadas en 2024.
El trasfondo de la recesión
La industria siderúrgica no solo sufre por la baja demanda interna, sino también por una apertura comercial que ha permitido una entrada masiva de productos siderúrgicos a precios reducidos, principalmente de China. Este escenario ha provocado tensiones entre Paolo Rocca, CEO de Techint, y el gobierno actual liderado por Javier Milei, especialmente en lo que respecta a las políticas de importación y la regulación del mercado de chatarra.
Los cambios no solo afectan a los trabajadores directos de la planta, sino también a la comunidad más amplia, incluyendo el personal de contratistas, que según Gigli, por ahora no enfrentan modificaciones pero se mantienen alerta ante cualquier cambio.
La situación de Techint es un reflejo de una crisis más amplia que pone en riesgo el futuro de la industria siderúrgica argentina, un componente clave del desarrollo industrial del país. Con una demanda desplomada y una competencia desleal, la producción nacional de acero se encuentra en una encrucijada crítica, entre buscar soluciones a corto plazo y planificar una recuperación sustentable a largo plazo.














