La Crisis Profunda de ARSA: Suspenciones y Recortes Salariales Continúan
Alimentos Refrigerados S.A., anteriormente conocida como Vicentin y ahora bajo la administración de Maralac, enfrenta un período turbulento. La empresa, con más de 500 empleados en sus plantas de Arenaza (Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba), propuso una vez más suspender al personal por 15 días al mes, con un pago de $100.000 y el 50% del salario básico durante los días laborados. Esta medida ha generado una creciente inquietud entre los trabajadores y el sindicato.
Desacuerdos y Tensión con el Gremio
El sindicato Atilra, que representa a los operarios del sector lácteo, ha expresado su descontento con las medidas propuestas, considerándolas unilaterales e insuficientes. De acuerdo con fuentes corporativas, la decisión de repetir este esquema responde a la significativa caída en el consumo y la sobredimensión de las instalaciones de la empresa. No obstante, el sindicato rebate esta perspectiva y continúa reclamando por sueldos adeudados y una regularización adecuada del vínculo laboral, creando un ambiente de conflicto constante y negociaciones fracturadas.
Un Futuro Incierto
Vicentin, alguna vez una prominente firma agroexportadora, ha dejado una sombra sobre ARSA después de vender la división láctea que incluye postres y yogures a Maralac. La gestión actual afronta dificultades no sólo por la desaceleración del mercado interno, sino también por el concurso de acreedores al que se sometió en 2023. A esto se le suma la incertidumbre generada por la participación minoritaria de la familia Vicentin, que sigue enredada en problemas judiciales relacionados con la agroexportadora.
Maralac intenta navegar estas turbulentas aguas, pero las soluciones propuestas hasta ahora no han conseguido aplacar la tensión ni garantizar un retorno a la normalidad operativa. La empresa insiste en que sus planes de suspensión son el único método viable para evitar despidos masivos ante un mercado retraído y unas capacidades instaladas que exceden la demanda actual.
Con la resolución aún en el aire, los empleados de ARSA enfrentan días de incertidumbre laboral y económica. La situación de la empresa es un reflejo de los desafíos más amplios que atraviesa la industria láctea argentina, marcada por la volatilidad del consumo y las complicaciones económicas generales del país.















