El Invierno en Mendoza: Entre la Cautela y la Esperanza
En Mendoza, las nevadas anunciadas para esta temporada invernal son más que un fenómeno meteorológico; son un rayo de esperanza para un sector turístico que se debate entre el temor y la ilusión. Las temperaturas bajas y los cielos grises marcan la llegada del invierno, pero para los empresarios locales, el verdadero frío reside en las cifras de reservas. “Están todos asustados,” admitió sin rodeos un empresario del sector, reflejando el sentimiento que inunda a quienes dependen del turismo para sobrevivir en tiempos económicos inciertos.
Las vacaciones de invierno se presentan como la oportunidad ideal para revertir la tendencia, gracias a los aguinaldos y un receso escolar que prometen atraer visitantes ansiosos por experiencias culturales y recreativas accesibles. Mientras tanto, el destino de las calles mendocinas y los comercios que las llenan depende, en gran medida, de que la nieve haga su esperada aparición y complete el paisaje.
Comercio a la Espera: Una Temporada Decisiva
Con sus desafíos particulares, los comerciantes enfrentan el mes de julio con expectativas mixtas. En palabras de Adrián Alín, presidente de la Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Mendoza (Cecitys), existe un optimismo latente: “El turismo siempre derrama al comercio”. Sin embargo, la incertidumbre domina, especialmente ante la caída del 2,9% en las ventas minoristas de mayo según datos de la CAME.
La proximidad del Día del Niño es una luz al final del túnel para algunos sectores, como el de las jugueterías. Marcela Nicolini revela su esperanza en que las ventas despeguen con la llegada de julio, momento crucial para generar el 65% de las ventas anuales. Sin embargo, el escenario económico refleja desafíos persistentes: “Hay que pagar sueldos, aguinaldos y servicios; pero hay poca liquidez en la calle,” lamenta Alín, al describir la realidad que enfrentan diariamente.
El Clima y el Consumo: Variables Indispensables
La gastronomía, un sector que siempre fue refugio para turistas y locales, encuentra en el frío un aliado invaluable. Según Raúl Roitman, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros, Gastronómicos y Afines de Mendoza (Aehga), la ecuación es clara: la afluencia a centros comerciales aumenta con el descenso de temperatura. “Si hace frío, crece el consumo dentro de los centros comerciales y viceversa,” afirma, mientras la expectativa de nieve mantiene en tensión a los negocios en el sur de la provincia.
Este invierno, las cabañas preceden a los hoteles tradicionales en niveles de reservas, un hecho que refleja cambios en la preferencia de los visitantes. Con un abril desafiante y un mayo de leve recuperación, junio regresó a una curva descendente. En este contexto, el desenlace que traiga julio será crucial. Entre la cautela y la esperanza, el paisaje turístico y comercial de Mendoza se prepara para enfrentar un invierno que promete ser decisivo.















