Bariloche desafía la tendencia nacional
En un año donde el turismo en Argentina sufrió una retracción, Bariloche parece haber encontrado el equilibrio justo para mantenerse entre los principales destinos de invierno. La ciudad rionegrina alcanzó un destacable 80% de ocupación en la segunda quincena de julio, superando las expectativas en comparación con muchas otras regiones del país.
A pesar de que el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indica que hubo un 10,9% menos de turistas en comparación con 2024, Bariloche se destacó sobre otras localidades. Mientras que sitios como Las Grutas y El Bolsón no lograron superar el 40% de ocupación, Bariloche desafió las adversidades climáticas con inteligencia.
Clima, nieve artificial y promoción: la fórmula del éxito
Una de las mayores dificultades que enfrentó la ciudad fue el clima inestable, además de una preocupante escasez de nieve en la primera parte del receso invernal. Sin embargo, los operadores locales no se rindieron y recurrieron a la nieve artificial para asegurar pistas aptas en el popular Cerro Catedral, una acción que, aunque costosa, se mostró eficaz al atraer a más visitantes.
La promoción jugó un papel crucial. La campaña “Bariloche Sale” se convirtió en el gancho necesario para incentivar la llegada de turistas. Con descuentos en alojamiento, gastronomía y excursiones, capturó tanto al turismo doméstico como a ciertos segmentos del turismo internacional, aunque este último se vio disminuido debido a un tipo de cambio menos favorable.
El salvavidas del turismo estudiantil
Otro factor determinante en el mapa turístico de Bariloche fue el regreso en masa del turismo estudiantil. Más de 140.000 egresados llenaron las calles y alojamientos de la ciudad, contribuyendo significativamente al movimiento económico. Este flujo constante de estudiantes asegura la actividad en períodos que podrían haber sido críticos.
En general, el promedio de estadía en el país fue de 3,9 días, ligeramente inferior al del año anterior, con un gasto diario por visitante estimado en $89.236. En un entorno que enfrentó mejor los embates de la baja turística, Bariloche demostró ser un baluarte de resiliencia y estrategia, reafirmando su lugar como un destino invernal de primer orden.

















