Pymes en alerta: el Día del Niño no trajo el esperado alivio a las ventas minoristas
En una jornada que prometía reactivar las ventas minoristas en medio de un agosto frío en materia de consumo, el Día del Niño dejó una nueva decepción para las pymes argentinas. Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas registraron una baja del 0,3% con respecto al año anterior cuando se miden a precios constantes. Este dato sorprende aún más al considerar el incremento en el ticket promedio, que alcanzó los $33.736 frente a los $31.987 del año pasado. Una figura que, tras ajustar la inflación, revela una preocupante variación real de -21,1%.
Las promociones intentaron ser el salvavidas, con un contundente 87% de los comercios aplicando distintas estrategias. Sin embargo, predominaron las compras de menor valor, con preferencias por regalos más económicos. “Nos vimos obligados a liquidar lo que no sale”, confesó un comerciante del barrio de Once, reflejando una práctica común en esos días: deshacerse del stock de baja rotación.
Sector por sector: luces y sombras en el panorama de consumo
Un análisis más detallado muestra matices en el comportamiento de los consumidores. Cuatro de los cinco rubros relevados tuvieron cifras positivas, aunque modestas. Las librerías, sin embargo, no se encuentran entre estos. Con una caída del 14,5%, fueron el único rubro en mostrar números negativos. “El año pasado nos fue mal, pero no imaginábamos algo así”, comentó un vendedor del microcentro porteño.
Por otro lado, el sector de calzado y marroquinería se destacó con un crecimiento del 5,3% y un ticket promedio de $45.413. Indumentaria y accesorios crecieron un 3%, con un ticket de $37.697, y el sector de jugueterías vio un incremento del 1%, quizás reflejo de una tradición que se resiste al cambio. Curiosamente, hasta equipos electrónicos y accesorios registraron un leve aumento del 0,4% con un ticket de $43.675.
Factores estructurales y nuevas realidades
El análisis de las causas detrás de este comportamiento lleva a factores estructurales. El feriado previo, junto con condiciones climáticas adversas y la cercanía con otras promociones nacionales, son señalados por los comerciantes como elementos que complicaron aún más el panorama. “La gente se cuida más con la plata, hay que entenderlo”, comparte un dueño de juguetería, subrayando la realidad de un menor poder adquisitivo en las familias.
Para capear el temporal, la financiación con tarjeta de crédito en cuotas parece haberse convertido en una herramienta indispensable. Sin embargo, el Día del Niño volvió a presentarse como un reflejo de un consumo acotado, donde las previsiones y la austeridad familiar rigen las decisiones de compra. ¿Será este otro indicio más de un cambio de paradigma en los patrones de consumo locales que estamos apenas comenzando a entender?















